El Servicio de Atención Exclusivo para Veteranos de Malvinas, pionero en el país en asumir el cuidado de la salud odontológica de los ex combatientes asiste a más de 1200 pacientes por mes y ya lleva más de 50.000 prestaciones.
En la Facultad de Odontología de la UBA funciona un espacio de 425 m2 donde se atiende a veteranos de la Guerra de Malvinas en una clínica que, desde 2024, les brinda atención, contención y prestaciones profesionales de primera calidad y de forma exclusiva.
En el conflicto, que comenzó el 2 de abril de 1982, participaron por el lado argentino 23.683 combatientes, según datos oficiales del Ministerio de Defensa de la Nación. Actualmente, poco más de 21.000 personas reciben una pensión vitalicia del Estado argentino por su condición de excombatientes de la Guerra de Malvinas, según datos del tercer trimestre de 2024.
El servicio funciona desde 2021 a partir de una iniciativa de la Facultad de Ciencias Médicas, y el secretario de Extensión de la Universidad de Buenos Aires, Jordi Pasart, por la cual se suscribió un convenio con el PAMI, creando un nomenclador propio y exclusivo para que la Facultad de Odontología pueda tener las herramientas necesarias para realizar las prestaciones que los veteranos necesitan, asistidos por algunos de los más destacados profesionales del país.
En 2024, se inauguró la clínica para veteranos de Malvinas en el Hospital Odontológico de la UBA con una renovación completa, tanto de infraestructura como de tecnología, con el objetivo de seguir brindando una solución para la salud bucodental de los veteranos de todo el país.
El espacio (de 425 m2) permite asistir a más de 1200 pacientes por mes y está equipado con 30 sillones, un quirófano el el que se puede realizar cualquier práctica quirúrgica, una sala de imágenes con tomógrafo y equipo de rayos para realizar radiografías periapicales.
Además, con un laboratorio propio además de un aula con 22 puestos de trabajo, 3 fresadoras, 1 arenadora, 4 hornos de maquillaje de cerámica, un horno de zirconia, 2 impresoras, 1 lavadora, 1 recortadora de yeso y 4 equipos de aspiración.
Volver a sonreir
“Cuando empezamos el servicio, contábamos con tres odontólogos y unos pocos sillones prestados pero no teníamos dudas que era imprescindible hacer algo. Los veteranos estaban completamente abandonados en cuanto al cuidado de la salud bucal”, recuerda Tomás Cardozo, coordinador del Servicio.
Sobre el impacto emocional que genera atender a un veterano de guerra, Cardozo cuenta que “José Cruz fue mi primer paciente. Recuerdo perfectamente la historia que me contó y lo dramático que era para él no tener una sonrisa, una carga emocional muy grande”.
“Lo escuché, lo entendí y, claro, me emocioné. Le expliqué que no podía cambiar el pasado pero si podía mejorar su futuro. Con él y los que le siguieron me di cuenta lo realmente representa, para un ex combatiente, volver a tener una sonrisa”, agrega Cardozo.
Dos años después, Cardozo se refiere a poder devolver la sonrisa a los veteranos de Malvinas. “Es muy emocionante, Tengo 33 años y todo lo que sabía de la guerra es lo que aprendí en el colegio o porque escuché a alguien más grande. Pero tener la oportunidad de vivirlo con alguien, que estuvo ahí, marcó un cambio enorme en mi vida personal y profesional”.
Este sentimiento es compartido por todos aquellos que pasan por el Servicio. Así lo cuenta Cardozo. “La odontología en sí es muy psicológica y, en ese sentido, la Facultad tiene la particularidad de que durante nuestro recorrido académico hay un grado importante de vinculación con el paciente. Y en este caso, tenemos mucho diálogo con los ex combatientes. y el tratar con ellos es un completo desafío porque ellos vivieron la experiencia de estar en una guerra algo que, por suerte, nunca vivimos”.
Cardozo explica cómo la formación académica prepara a los estudiantes los va preparando para este tipo de experiencias aún cuando la atención de veteranos de Malvinas sea tan única “Nuestra profesión tiene un componente emocional muy grande y la Facultad tiene una vinculación muy fuerte con la extensión universitaria que permite a los estudiantes conocer las diferentes realidades del país de las cuales muchas veces no se tiene ni conciencia. Un día llegás, por ejemplo, a Santiago del Estero, y vas a un colegio donde no hay ni agua ni luz y te encontrás con gente que por ahí caminó literal 100 kilómetros o hizo dedo para llegar, porque saben que es la única chance en el año que tienen de ser atendidos en forma gratuita por un grupo de profesionales los atiendan de manera gratuita”.
Esa relación, tan única y particular, entre profesional y paciente, se extiende en el tiempo. Así lo cuenta Cardozo, que para sus pacientes es simplemente Tomi . “Ellos esperan contentos, salen contentos y no solamente es por la atención odontológica que reciben si no porque genera un vínculo. Una vez por mes me junto con todos los veteranos de Boca en los alrededores de la Bombonera y hacemos un asado. Y como en la Clínica, además de los veteranos, se atiende a todo su grupo familiar, es decir a sus padres, su pareja, y sus hijos, muchos estudiantes cuando terminan el tratamiento van a las casas de los veteranos. Construimos una relación mucho más humana que profesional”.
