El Observatorio de la Deuda Social Argentina de la Universidad Católica Argentina (ODSA-UCA) presentó un nuevo informe sobre el indicador de Inseguridad Alimentaria (IA) aplicado a la población de niños/as y adolescentes (NNyA) de la Argentina: “Inseguridad alimentaria en la infancia argentina: un problema estructural observado en la coyuntura actual”. Esta información forma parte del documento estadístico “Derechos de la Infancia en Argentina (2010-2024): Avances, Desafíos y Desigualdades”. EDSA Serie Agenda para la Equidad.
La presentación se realizó en Hagamos Lío, el streaming de la UCA, y estuvo a cargo de Ianina Tuñón y Valentina González Sisto, autoras del informe e investigadoras del ODSA-UCA, y de referentes clave en la temática: Sergio Britos (CEPEA, UBA, UCA), María Eugenia Herrera Vegas (CESNI), Catalina Hornos (Haciendo Camino) y Alberto Cimadamore (IIEP UBA-CONICET). Los especialistas debatieron sobre el presente y futuro de nuestras infancias.
Resumen de resultados:
- Los datos de la serie histórica 2010-2024, permiten reconocer que el fenómeno de las privaciones alimentarias (carencias en cantidad y calidad de los alimentos que se consumen por problemas económicos) entre 2010 y 2017 afectaba a aproximadamente el 20% de la población de NNyA entre 0 y 17 años, pero a partir del 2017 la tendencia es claramente regresiva, alcanzando en 2020 al 37%. Tras lo cual se registra una leve recuperación a valores en torno al 30%, y en 2024, alcanza al 35,5%. Es decir, que desde 2020, se registra un nuevo piso de IA en torno un tercio de la infancia argentina.
- Dentro de esta población aproximadamente la mitad experimenta situaciones graves de privación. Es decir, que una proporción de los NNyA viven en hogares donde se experimenta situaciones de hambre por no tener que comer. Entre 2010 y 2017, esta prevalencia se ubicaba por debajo de los dos dígitos y en torno a un 9%, pero luego se incrementa llegando al 15% en 2020, y al 16,5% en 2024. Es decir, que, en 2024, un tercio de la infancia se encontraba en situación de vulnerabilidad en el acceso a los alimentos y la mitad de esta población en situación de privación alimentaria grave.
- Los más afectados por esta situación: son los NNyA en hogares monoparentales (43% en el 2024); en hogares numerosos de 5 o más personas (45% en el 2024); en hogares pobres en términos monetarios (49% en el 2024); en hogares en los que los adultos de referencia tienen trabajos precarios o están desempleados (51% en el 2024); en hogares en los que reciben la AUH y la TA (49% en el 2024). Desde 2017 en adelante el AMBA se ve más afectada por la IA que el interior del país, aunque en 2024 esa brecha se cierra por un empeoramiento del interior. También, se registra un 44% de IA en 2024 entre NNyA con déficit educativo (no escolarizados o rezagados en su trayecto).
- Cuando se comparan tres momentos clave de esta serie: 1) 2011-2012; 2) 2017-2018 y 3) 2023-2024, se advierte que con el paso del tiempo pertenecer a un hogar numeroso aumentó la probabilidad de que los NNyA se vean afectados por privaciones alimentarias, y lo mismo se advierte con la situación de precariedad laboral de los adultos de referencia. Los ingresos de los hogares, como es esperable, son protectores de la infancia en relación con el acceso a la seguridad alimentaria y la AUH no lo fue en 2020-2021, pero sí parece serlo en 2023-2024. Asimismo, se advierte que en los dos primeros períodos la escolarización formal pudo ser un factor protector frente a la IA.
- En un análisis de panel (una misma muestra de NNyA) entre 2022-23-24, se registró que un 44% durante este período no tuvo nunca un problema de IA, 15% salió de la IA (mejoró su situación); 16% tuvo situaciones de IA de modo intermitente; 9% empeoró su situación (ingresando a la IA) y un 15% tuvo IA de modo crónico. Es decir, que más de la mitad de los NNyA experimentaron al menos una situación de IA en este período reciente.
- En esta coyuntura 2022-23-24, la cronicidad de la IA fue más probable en los NNyA en hogares monoparentales, numerosos (5 o más personas), pobres en términos de ingresos, con adultos en el empleo precario e informal de la economía y entre los que percibían la AUH y la TA.
- El análisis basado en datos panel que controla por posibles diferencias entre niños que son receptores y no receptores de la AUH +TA señala que, en esta coyuntura, la AUH fue protectora frente al riesgo de IA, así como la precariedad e informalidad del trabajo de los adultos del hogar (jefe/a) aumenta el índice de inseguridad alimentaria de los NNyA en casi 2 puntos. En particular, el efecto protector de la AUH se advierte especialmente en 2024, en un contexto de valorización de la transferencia y significativa merma de la inflación. La AUH en este período (2022-23-24) en promedio se estima resultó protector frente a la IA produciendo una merma de 0,81 puntos en la IA, que en relación con el puntaje promedio de la IA entre quienes perciben la AUH+TA supone una reducción cercana al 23%.